¿Cómo es el modelo operativo del futuro?

La crisis del Covid 19 ha dejado al descubierto las vulnerabilidades de muchas empresas. Nunca había sido tan importante la necesidad de transformarse y las soluciones están disponible: el cambio de rumbo comienza con un nuevo modelo operativo.

28/09/2021 - 15:09 - Canales
Autor: Florencia Lippo


Las preferencias de los consumidores están cambiando más rápido que nunca. Hoy día quieren una experiencia de compra más conveniente y rápida, y son cada vez más sensibles a la producción sostenible. Al mismo tiempo, los objetivos de crecimiento de las empresas están bajo una presión cada vez mayor.

Muchas empresas están luchando por sobrevivir en un entorno de creciente competencia producida por una verdadera explosión de pequeñas marcas y el poder de mercado tradicional de las marcas blancas, lo que hace que las ventas y los márgenes se reduzcan continuamente.

"El comercio electrónico ejerce una presión adicional, en la medida en que representa un desafío cada vez más grande para los canales tradicionales de marketing y obliga a la transformación digital plena”, explica un estudio de la consultora McKinsey & Company.

Muchas empresas han tardado en adaptar sus modelos operativos a estas nuevas realidades, tal como lo confirma una encuesta realizada por McKinsey a CEOs y directivos del sector de bienes de consumo. Según los datos, los encuestados consideran que sus organizaciones se encuentran lejos de estar preparadas para la próxima normalidad: los participantes en la encuesta afirmaron que tan solo los costos de las ventas y la gestión consumían entre el 20% y el 30% de sus ingresos. 

Transformación 

Un modelo operativo con el cual las empresas puedan sobrevivir exitosamente en la nueva normalidad debe satisfacer varios requisitos al mismo tiempo. Debe permitir un trabajo ágil y efectivo, menor complejidad y menores costos, crear resiliencia y fomentar una cultura de desempeño dentro de la organización. Adicionalmente, debe evolucionar constantemente, mediante procesos ágiles, asociaciones y una digitalización de largo alcance. A partir de esos requisitos centrales es posible derivar una serie de puntos de partida para una transformación exitosa”, explican desde McKinsey.

Para empezar, el modelo operativo del futuro necesita unas bases sólidas. Hay dos aspectos de particular importancia si tenemos en cuenta el contexto dominante de cambio de hábitos de los consumidores, la creciente popularidad del comercio electrónico y las nuevas expectativas de los empleados. En primer lugar, la forma nueva y ágil de trabajar que ha surgido en respuesta a la pandemia debe convertirse en una característica permanente. Las empresas tienen que enfrentar las nuevas realidades de un mundo post-pandemia estableciendo un modelo de trabajo híbrido más flexible que permita que los empleados trabajen desde su casa u otros lugares, en lugar de estar limitados a las propias instalaciones de la empresa. La capacidad de pasar con flexibilidad del trabajo remoto a la oficina constituirá una condición clave para la competitividad del futuro. Cualquier modelo de ese tipo se basa en una promoción sistemática y orientada por los resultados del trabajo híbrido, reglas claras y la normalización de los procesos rápidos de toma de decisiones adoptados durante la crisis. En segundo lugar, hay que deshacerse del lastre innecesario. Esto incluye la eliminación de jerarquías innecesarias y la simplificación de estructuras, una asignación clara de roles y responsabilidades, y una implementación todavía más rigurosa de los servicios compartidos”, señalan los expertos.

Otro punto destacado por el estudio de McKinsey es la importancia de la fuerza laboral: “Las empresas logran ventajas competitivas al crear una fuerza laboral poderosa, equipada con habilidades digitales y analíticas (conocidas como las “habilidades ganadoras”); al inspirar a cada individuo a involucrarse y al fomentar una cultura del desempeño. De esta manera, pueden crear un equipo sólido en el que confiar para trabajar juntos y mostrar resiliencia cuando llegue la próxima crisis”.

De acuerdo con el análisis de la consultora, “para garantizar que la nueva organización continúe funcionando bien en el futuro, el modelo operativo debe refinarse continuamente, al tiempo que se expande y se llevan sus capacidades al siguiente nivel. Esto implica la introducción de métodos y procesos de trabajo ágiles en todas las funciones relevantes para el mercado, el establecimiento de un ecosistema de socios fuertes a lo largo de la cadena de valor y, no menos importante, una digitalización integral para aumentar aún más la eficacia y la eficiencia”.

Los expertos de McKinsey también resaltan la importancia de la automatización y digitalización a gran escala. Hoy día, gran parte de la gestión del back office y otras funciones de apoyo se pueden automatizar con la ayuda de sistemas y herramientas digitales. Según un reciente estudio del McKinsey Global Institute, por ejemplo, esto es cierto para el 84 por ciento de todas las tareas en el área financiera y 76 por ciento en el área de recursos humanos. "Además, la toma de decisiones basada en los datos también tiene un gran potencial. Por ejemplo, una compañía global productora de alimentos recortó su proceso de análisis de datos para mejorar la eficiencia de su cadena de suministro. Desarrolló su propia herramienta de demanda en tiempo real, capaz de hacer pronósticos estadísticos que no solo mejoraron los niveles de servicio, sino que también produjeron mejoras duraderas en costos, inventario y desperdicio”, suma.

Como conclusión, el informe señala que “la crisis del Covid-19 ha despertado una nueva conciencia en muchas áreas de la vida. Las empresas también son más conscientes. Incluso antes de la pandemia, la mayoría de los directivos ya pensaban que realinear la organización es un proceso necesario y en continua evolución. No obstante, la esperada transformación siempre solía aplazarse, desplazada por las demandas diarias del negocio. La pandemia ha cambiado eso de forma fundamental. No solo ha dejado al descubierto las antiguas debilidades, sino que también le ha dado un gran impulso a la voluntad de los directivos y los empleados para implementar nuevas formas y atreverse a hacer grandes cambios. Un modelo operativo que aumente la resiliencia de la organización y la ponga en forma para el futuro bien vale la pena el esfuerzo”.  


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