Santa Rosa y Doña Paula en el día del amigo

La Escuela del Queso Santa Rosa y Bodega Doña Paula pensaron una propuesta para celebrar el 20 de julio.

19/07/2022 - 16:07 - Industria
Autor: Florencia Lippo


Pocas fechas son tan esperadas como el Día del Amigo. Miles de reuniones se planifican en nuestro país y siempre hay alguien preocupado por hacer algo diferente este año, para cortar la rutina. Atentos a estas inquietudes por comer rico y abundante, pero sobre todo sin tener que ensuciar la cocina…la Escuela del Queso Santa Rosa y Bodegas Doña Paula proponen este año la gran provoleteada con amigos.

¿De dónde surge esta fecha?

Un 20 de julio de 1969 el hombre llegaba por primera vez a la Luna. Ese día, un odontólogo de Lomas de Zamora, Enrique Febbraro, decidió que ese acontecimiento tan especial hermanaba a todos los hombres, más allá de sus ideologías o religión. Fue entonces que este doctor en Filosofía y también profesor de Historia, decidió instaurar la fecha como el “Día del Amigo”. Luego de su propuesta, la celebración se comparte en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y España.

Para celebrar tan popular ocasión la Escuela del Queso Santa Rosa trae una de las más logradas creaciones de la centenaria quesería: La provoleta Santa Rosa. Una variedad que es líder del mercado por su inigualable textura -crocante por fuera, suave por dentro- y por su sabor levemente picante.

Martín Renó, responsable de la escuela, nos cuenta la historia, curiosidades y datos de la provoleta, esta gran aliada -no sólo de los asados sino también de varias comidas- que ya tiene perfil propio.

Según el historiador Daniel Balmaceda, el origen de la provoleta se lo debemos a un inmigrante calabrés, Natalio Alba, que llegó a Buenos Aires y se fue a Córdoba. Encontró allí tantos quesos, que decidió empezar a experimentar de qué manera combinar la parrilla con los quesos. Finalmente lo logró con el provolone y llamó provoleta a su invento con sabor argentino.

La provoleta es un queso semiduro de pasta hilada, de origen nacional, elaborado en base a la variedad provolone.  Mediante un proceso denominado “hilado” de la masa (pasta filata) se logra que el queso se derrita de esa forma tan característica.

La técnica de cocción consiste en que el queso quede  crujiente por fuera y blando por dentro, para esto el grosor ideal es un dedo de espesor o 1,5  cm. Si está correctamente estacionada debe mantener la forma y dorarse su superficie.  Lo ideal es ir rotándola antes de cocinarla.

En Argentina forma parte de las entradas típicas de un asado pero también se puede comer de distintas maneras: a la sartén, a la plancha o al horno en provoletera.

Sobre los vinos que acompañan este clásico argentino, el Gato Kaiser, enólogo de Bodega Doña Paula nos recomienda el Sauvignon Blanc: Doña Paula Estate Sauvignon Blanc es un vino ideal para acompañar quesos. Elaborado en Gualtallary (Valle de Uco), a 1.350 msnm, este vino se destaca por sus aromas a menta silvestre, pomelo y ruda. Es fresco, concentrado y persistente. Su buen balance lo convierte en el compañero ideal para una provoleta crujiente y bien sabrosa”.


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