Bebidas: Consumos en el tobogán, salvo el vino

Un estudio muestra la caída en las ventas del segmento de bebidas no alcohólicas y de las cervezas, en contraste con el sector vitivinícola, con aumentos que van de la mano con nuevos hábitos que ayudan a superar la fuerte caída que produjo la paralización del canal HoReCa.

23/09/2020 - 12:09 - Canales
Autor: Trade & Retail


El consumo de bebidas en Argentina se contrajo un 6,3% en el acumulado enero-julio de 2020 (tras cerrar 2019 con el menor volumen en 14 años), con un total de 31 millones de hectolitros, según un informe de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES).

Bebidas sin alcohol es el segmento que registra la mayor caída en el año: 10,2% vs igual período de 2019.  El volumen de ventas alcanzó hasta julio los 14,9 millones de hectolitros (el menor nivel de consumo de bebidas gaseosas en este período desde 2003), afectando fuertemente a gaseosas tradicionales, aguas, aguas saborizadas, jugos, etcétera.

En el acumulado de siete meses de 2020, el consumo de bebidas sin alcohol por habitante promedió 57,1 litros per cápita, en tanto que en 2019 había sido de 67 litros, una contracción anual de 13,1% con respecto al año anterior.

Por su parte, las ventas de cerveza retrocedieron 7,1% en los primeros siete meses del año, con un consumo de 10,5 millones de hectolitros. “Cabe destacar que el segmento cervecero se ve afectado por el retroceso del consumo masivo que produjo el Covid-19, coyuntura que ya afecta gravemente al segmento que elabora cervezas artesanales, debido a que sus ingresos dependen casi exclusivamente de ventas en bares y pubs (cerrados), aunque conservan las ventas a través de supermercados”, señalan desde IES.

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En contraste, el consumo de vino exhibió un comportamiento sólido en los primeros 7 meses de 2020, con fuertes aumentos interanuales de los despachos al mercado interno entre enero y julio (el mayor consumo dentro del hogar compensa las casi nulas ventas de restaurantes), que fueron acompañados por un fuerte avance de las exportaciones, que se mantienen en crecimiento desde 2018.

El consumo interno de vino tuvo un aumento de 8,8% en el acumulado de siete meses de 2020 (tras aumentar 4,9% en 2019), al totalizar 5,3 millones de hectolitros vendidos en este período analizado. El aumento del consumo del corriente año respondió al crecimiento de los vinos “varietales”, que mostraron una suba acumulada del 14,4%, mientras que los vinos “sin identificar” crecieron 7,7% respecto de igual periodo de 2019.

“El mayor consumo de vino obedeció al cambio de hábitos que impuso la cuarentena, ya que se consume más vino en el hogar como gratificación, compensando con creces las menores ventas en restaurantes, situación que beneficia en particular a los vinos de alta gama y por ende a las bodegas, ya que facturan productos de mayor valor”, analizan desde IES.

En los mercados del mundo

En los primeros siete meses de 2020, las exportaciones del sector de bebidas totalizaron U$S 505 millones, una caída de 7,2% con respecto a igual periodo de 2019. Tras la devaluación, se volvieron a exportar productos de menor valor (ahora competitivos), ya que en cantidades las ventas externas crecieron un fuerte 25,1% al totalizar 327 millones de litros.


Respecto de los destinos de las exportaciones de la industria vitivinícola en los primeros siete meses de 2020 se concentraron en los Estados Unidos (31,9%), en el Reino Unido (17,4%), en Canadá (9,7%), en Brasil (6,5%), y en los Países Bajos (3,9%), países que engloban el 69,4% en valores de las ventas externas en el período analizado.


En el acumulado a julio de 2020 se importaron bebidas por U$S 48,5 millones, con una leve baja interanual del 1,3% (tras caer 37,8% en 2019), mientras que en volúmenes aumentaron un 51,4%, con 46,2 millones de litros

Perspectivas

Para Alejandro Ovando, Director de IES Consultores Consultores, “las perspectivas para el sector son nuevamente desalentadoras, ya que la recuperación que venía exhibiendo fue interrumpida por el efecto del Covid-19 en el empleo, los salarios reales de las familias y su consecuente impacto en el consumo masivo. El sector vitivinícola es el único que escapa a esta coyuntura contractiva, ya que exhibirá una recuperación en 2020, que se combina con un aumento de las exportaciones, en un contexto donde las bodegas cuentan con elevados stocks y se encuentran recuperando mercados. Finalmente, los segmentos de cervezas y bebidas gaseosas no podrán evitar una nueva caída en sus volúmenes de venta en 2020”.  


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