Ventas cuesta abajo

Además de la pérdida de poder adquisitivo de la población, el período se compara con la primer mitad de 2020 en el que se dio un crecimiento debido al stockeo de productos por el aislamiento social. Las perspectivas para los expertos es que el año finalice con un “empate”.


El consumo masivo, al igual que el resto de los sectores atraviesa un momento muy delicado. Con bolsillos flacos, los consumidores están más atentos que nunca a sus gastos. Y aunque los artículos de primera necesidad son los últimos en los que las personas dejan de gastar, todas las categorías caen a doble dígito, incluso los alimentos que registraron una baja en lo que va del año del 15%. Y para el resto del 2021 las perspectivas no son buenas, ya que a pesar de que la base de comparación con el año  pasado son bajas, las estimaciones de los expertos muestran resultados de entre -1% y +1%.

El Self Service sigue mostrando en 2021 un descenso que viene de hace varios años.  En mayo, con respecto al mismo periodo del 2020 cayó un -3,5% en volumen. Y se está comparando con una base baja, ya que en mayo de 2020, en comparación con el de 2019, ya se había registrado un descenso de 0,5%. Y en el acumulado de 2021, la baja es de 8,4%, en comparación con el mismo período de 2020”, señaló Osvaldo del Río, director de Scentia.

En cuanto al comportamiento de los canales, de acuerdo con el análisis de Scentia, “en mayo se repite la diferencia en el comportamiento entre canales, mientras los Autoservicios retroceden -7%, las cadenas de Supermercados mantienen la positividad, en este caso 0,9%.Y en lo que va del año, las ventas en autoservicios sufrieron una baja de 15,4%, mientras que los supermercados lograron un desempeño positivo de 0,8%”. Incluso, según el dato actualizado a junio la caída del self service fue del -2,1%, con una peor performance de los autoservicios.

De acuerdo con Daniel Mamone, director de Clientes de Kantar Worldpanel, “el año comenzó con -3% en enero, en volumen. Y a partir de febrero hasta mayo se dio una caída de doble dígito, lo que dio como resultado una caída de 12% en el consumo masivo".


“En cuanto a las marcas, las primeras al tener acotados los ajustes de precios, cayeron 9% en el acumulado del año. Mientras que las marcas low price cayeron 15%. A pesar de que la gente prueba nuevas marcas, las primeras no están perdiendo. No es un año en el que haya migración hacia otras de precio. Creo que una causa puede ser que durante la pandemia hubo una revalorización de las marcas y la gente apostó por ellas. En términos de canales, el mayorista es el único que se mantiene estable, con lo cual en cuota relativa de mercado está creciendo. Por otro lado los que menos caen son el canal moderno y el almacén. Esto muestra una especie de polarización de las misiones de compra. Podríamos pensar que el canal moderno y el mayorista están teniendo un rol desde la conveniencia por el precio. Y el almacén, si bien cae al igual que hiper y supermercados (-7% y -8%, respectivamente), cumple una función de accesibilidad. El autoservicio tiene una caída un poco más pronunciada, y en la cercanía es el perdedor. Con respecto a la frecuencia de compra vemos que continúa cayendo. Y parece ser que la gente se acostumbró a organizarse para ir menos a comprar. Algo que varió con respecto al año pasado es que la gente va cada vez menos a comprar pero las compras más grandes se van desacelerando. Y eso es lo que hace a la baja en el volumen”.

Un aspecto que destaca Mamone es la caída del consumo en los extremos de la pirámide socioeconómica: “El nivel más alto y el más bajo caen 15%, cuando el promedio de la caída es de 10%. Cada nivel tiene realidades distintas. Obviamente, el más bajo cae por una cuestión económica. Mientras que el más alto lo hace, según mi interpretación, porque estas personas volvieron a consumir fuera del hogar, algo que no podían hacer el año pasado”.

Todas las categorías caen a doble dígito, según Mamone. Y en el acumulado del año vemos que Cuidado del Hogar y Personal tienen este tipo de descenso en las ventas. Incluso Alimentos, que cae 15 puntos. Esto ya muestra una contracción general del consumo. 

Se reforzaron los ingresos, pero no alcanzaron para cubrir las necesidades básicas. “Lamentablemente, los ingresos siguieron corriendo por detrás de la evolución de las canastas. En este sentido, para evaluar el poder de compra es útil comparar a las canastas con los ingresos de los deciles más bajos”, explican desde la consultora Ecolatina.

Según su análisis, en mayo, una familia compuesta por cuatro individuos necesitó $27424 para cubrir la canasta de alimentos y $64445 para cubrir la canasta básica total. Por su parte, el Salario Mínimo Vital y Móvil se ubicó en $24408 con la última actualización (+44,6%), mientras que la Asignación Universal por Hijo fue de $4016,96 (+29,5%).

“Al igual que en los meses anteriores, la AUH no alcanzó para saldar la canasta de alimentos correspondiente para un niño (llegó a cubrir un 65% de la CBA), y solo alcanzó para cubrir un 27,5% de la CBT. Si a esta cifra le incorporamos la Tarjeta Alimentar, un programa que sirve para adquirir alimentos que lo pueden cobrar los beneficiarios de la AUH con hijos de hasta 14 años, este monto llegó a cubrir la totalidad de la CBA (160%), pero siguió sin alcanzar para cubrir la canasta total relativa de un niño (69%)", analiza.

Por último, el ingreso de una familia compuesto por dos salarios mínimos y dos AUH se ubicó en $56850. Por lo tanto, alcanzó para cubrir el doble de la CBA (207%), pero no para completar la totalidad de la CBT (+88%). "Este comportamiento no fue la regla durante los últimos años: a partir de 2019 comenzó a suceder que en determinados meses este ingreso no logra cubrir el umbral de pobreza”, sostiene el especialista.

La inflación de alimentos y bebidas medidas por el Indec se encuentra en el 49,9% si uno compra lo mismo en el norte del país supera el 53%. Los ingresos de los argentinos vienen por debajo de estos aumentos. El salario ya no es representativo de la calle en una paritaria. Cada vez hay más monotributistas, más informales y los autónomos y cuentapropistas pagan impuesto a las ganancias en condición de ingresos de pobreza por no haber actualizado sus escalas. Una variable como el salario en materia de ingreso no responde a lo representativo en el impacto de la calidad de vida que tiene el resto de la población”, indicó el director de Focus Market, Damián Di Pace.

El costo de vida en la Argentina evoluciona en lo más básico como alimentos, bebidas, artículos de limpieza, cuidado personal, indumentaria y calzado. El gobierno intenta contener con la implementación de 18 programas en forma simultánea de acuerdos, congelamiento, supervisión, multas y sanciones y legislación para regular como se comercializa y se distribuye. El resultado no es bueno. Las expectativas de producción industrial están por debajo de la emisión de monetaria que exige el déficit fiscal para financiarlo. La moneda argentina pierde cada vez más poder adquisitivo frente a la góndola. Lo que contiene en el corto plazo genera mayor inconveniente en el mediano plazo”, señaló Di Pace.

Empate con sabor a derrota 


Para el segundo semestre, Del Río señaló que las ayudas económicas que brindará el Gobierno en un año eleccionario harán que el resultado sea un empate, pero con sabor a derrota para el  consumo masivo. Según Del Río, a pesar del crecimiento que se dio al comienzo del aislamiento estricto (por el stockeo de productos de consumo masivo que realizó la gente),  el 2020 terminó con una caída de 0,1 por ciento- gracias a que la gente no gastaba en otras cosas. Y para 2021 la perspectiva es que el año termine entre 1% y -1%.

Para Mamone, “lo que vemos para el futuro es que puede haber una recomposición del salario real, debido a los niveles de paritarias que estamos viviendo, lo que puede impactar directamente en el consumo por lo menos para alivianar la caída y que se logre una estabilización hacia el próximo semestre del año. Además, la segunda mitad del año pasado tuvo números más habituales, en comparación con los primeros meses de 2020 en los que hubo un incremento del consumo por el stockeo de productos. Para fin de año estimamos que los resultados puedan ser entre 0% y 1% de crecimiento”.

Para lo que resta del año, desde Ecolatina señalan que “según nuestras estimaciones, el primer semestre del año cerrará agitado en materia inflacionaria: la suba de precios acumulará cerca del 25% durante los primeros seis meses, y esperamos que las canastas cierren en la misma línea. A diferencia, el aumento del Salario Mínimo Vital y móvil, al igual que la mayor parte de ingresos de la economía, será algo menor: el deterioro real de este ingreso se ubicará en torno al 2% en los primeros seis meses del año. A partir del segundo semestre, la depreciación más lenta del tipo de cambio oficial y la baja actualización que tendrán los precios regulados permitirían que el proceso inflacionario se desacelere en la previa electoral. Además, el reciente refuerzo focalizado de los programas de asistencia social (como la ampliación de beneficiarios de la tarjeta alimentar y la actualización del salario mínimo en siete etapas), sumado a la recuperación del empleo -principalmente informal y cuentapropista-, podrían ayudar a visualizar un panorama algo más favorable sobre el cierre del año. De todas maneras, esto no alcanzaría para frenar completamente el deterioro real de los ingresos de los deciles más bajos, y menos aún para compensar la pérdida de poder adquisitivo de los últimos cuatro años".

TAGS | consumo, ventas, demanda

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