Ofensiva contra la venta de golosinas en los supermercados

El proyecto de un legislador santafesino pide que su lugar sea ocupado por alimentos saludables en la línea de cajas, replicando una ley sancionada en Río Negro. El error de atacar a un canal con una participación minoritaria en la categoría.

Los supermercados siguen siendo el blanco de varias ofensivas legislativas. A la proyectada Ley de Góndolas cuyo tratamiento en el Congreso nacional es inminente se sumó en las últimas horas un proyecto de ley del diputado provincial de Santa Fe Jorge Henn proponiendo que las golosinas y las bebidas azucaradas no puedan exhibirse en la línea de cajas de los supermercados y que sean reemplazadas por alimentos saludables.

Esta ley guarda similitud con una sancionada en agosto en la provincia de Río Negro y su objetivo, según Henn, es “combatir el flagelo de la obesidad que afecta a gran parte de la población argentina y que no discrimina entre adultos, niños, niñas o adolescentes".

Errar el vizcachazo

Evidentemente, el propósito del legislador es digno de elogio, pero busca resultados por caminos errados. ¿Por qué? Según el informe Canasta Nielsen se septiembre de 2019, los supermercados apenas participan en un 12 % en las ventas de golosinas, en tanto los quioscos se quedan con el 56%  (un 7% es de los autoservicios y un 25% de los almacenes).

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Todos los actores del mercado conocen que la venta por impulso tiene en los quioscos el escenario privilegiado. Las golosinas están al alcance de las manos de cualquier persona en cualquier calle del país y en muchos lugares las 24 horas. El consumidor puede satisfacer su deseo de algo dulce sin tener que buscar un supermercado, entrar, buscar el productos y pasar por caja para abonarlo.

Así el proyecto que Henn escribió contempla a un sector minoritario de la venta de golosinas, con lo cual el impacto de la aplicación de la norma sería reducido, y dañaría los intereses de un sector al que se lo está afectando, además, con la restricción a su libertad de exhibir el mix de productos que elija proponer a los consumidores.

Consagrar la injusticia

En cuanto a las “bebidas no alcohólicas con y sin azúcar de maíz de alta fructosa” (tal como las denomina Henn), el proyecto transita los mismos carriles de injusticia. Los supermercados participan apenas del 20% de la venta de esos productos. El resto, según Nielsen, se reparte así: 37% almacenes, 19% quioscos y minimercados y 18% autoservicios.

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Además, ese 20% que comercializan los supermercados abarca lo exhibido en la línea de cajas como también lo que el shopper puede encontrar en las góndolas.

Otra vez, el legislador posa su lupa sobre una porción de la actividad comercial que no es la mayoritaria. Sin embargo, los supermercados parecieran ser el blanco más fácil de atacar a los fines de ganar repercusión pública, aunque los resultados perseguidos no alcancen a justificar la restricción que Henn pretende imponer.

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Libertades cuestionadas

El proyecto de Henn motivó una carta de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU). Dirigiéndose a la presidente de la Comisión de Salud y Asistencia Social de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Estela Maris Yaccuzzi, la ASU afirma: “Compartimos la preocupación por la problemática que pretende afrontar el proyecto, pero entendemos que se está optando por un camino enteramente equivocado”.

La misiva sostiene que el proyecto “vulnera garantías constitucionales” y que “el objeto de la norma es materia vedada al legislador provincial”. También sostiene que "se está vulnerando la garantía constitucional de igualdad ante la ley por cuanto solo opera sobre quienes tienen una participación minoritaria en el mercado”.

TAGS | Supermercados, Golosinas, Kioscos, Bebidas con azúcar

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